....De lo que huía, era dueña
y de lo que sueña, es esclava...
Bailaron un tango a ciegas,
sin tocarse.
Se miraron
como dos que ya se vieron,
como dos demasiado conocidos para amarse.
Y se amaron
a destiempo...
a contraluz,
intensamente.
Era Invierno y estaban lejos
de todos,
de ellos mismos.
Pero nunca se dicen Adiós
son el karma del reencuentro
susceptible a ellos,
siempre.
( Y ella padece esa mirada...la única que la vió tal como es.
Y el patio antigüo, espeso entre el humo, rodeado de puertas cerradas, ajenas...
y el diálogo susurrado en la noche, la catarsis, la cabeza de ella en su hombro...el único hombro que soportó el peso de su mente, sin zucumbir ante su locura...Memorias de una mente sin recuerdos, diría Charli, sobre la banqueta naranja...mientras la ve encender el pasado, que ya escuchó mil veces de su boca)




